A pesar de estas intenciones iniciales, tras casi 25 años de la
fundación de estos dos partidos, los hechos nos recuerdan que la ecología se ha
acoplado mejor en el lado izquierdo del tablero. Parecía haberse zanjado el tema tras el
gobierno roji-verde alemán de 1998 a 2005, la voluntad de Los Verdes franceses a partir de
1994 de pactar sólo con partidos de izquierdas o el domino ideológico del
ecosocialismo (2) en España. Sin embargo, la fuerte evolución del ecologismo en los
países del Este (3) y el amplio debate ideológico que agita el movimiento verde
europeo acerca del liberalismo (4) nos incitan a reabrir el debate.
1. Escenario de la complejidad
Ante todo, sin
tener la pretensión de redefinir aquí las nociones de derecha e izquierda, parece
relevante plantear un modelo básico de análisis. Mientras que se sigue clasificando
en España las teorías y fuerzas políticas según un eje tradicional y
unidimensional (derechas/izquierdas), los anglosajones utilizan a menudo un esquema bidimensional
basado en el eje clásico -de corte económico- “izquierda/derecha” y
otro eje de corte social llamado “autoritario/libertario” (5). Como se puede observar
en el esquema, esta primera distinción permite resaltar unos matices o semejanzas
relevantes sobre orientaciones ideológicas que se suelen confundir o alejar de forma
abusiva en el eje unidimensional (6).
Sin embargo, con la llegada del ecologismo en el terreno socio-político y la
necesidad de tomar en cuenta también los aspectos medioambientales, parece imprescindible
hoy en día añadir un tercer eje a este modelo teórico (7). Este tercer eje
corresponde a la dialéctica fundamental planteada por la ecología política
entre productivismo y antiproductivismo. Dejaremos claro aquí que por
“antiproductivismo” no se entiende el rechazo de la producción o de la
productividad sino el rechazo de la creencia basada en el crecimiento ilimitado y el aumento de
la producción material y económica como principales fuente de riqueza y fines de
las organizaciones humanas. Por lo tanto, llegamos a un nuevo esquema tridimensional que
suponemos más adaptado a la complejidad de nuestras sociedades y nuevos retos
ecológicos.
2. La ecología política en este nuevo
escenarioLa conciencia y exigencia ecológica nace de los desastres
medioambientales fruto de los productivismos tanto capitalista -paradigma hoy dominante- como
marxista. Por otro lado, la explotación intensiva de los recursos naturales lleva un
cambio radical de las relaciones entre la humanidad y la naturaleza. Frente a estas nuevas
fracturas por encima del eje unidimensional izquierda-derecha, la Ecología política
tal y como ha sido definida en artículos anteriores aporta una visión
crítica, transformadora y global que toma en cuenta y vincula permanentemente los aspectos
ecológicos y sociales.

Al luchar por la
sostenibilidad ecológica, su identidad fundadora y federadora, la Ecología
Política se encuentra definitivamente –y sola- en el extremo del eje
antiproductivismo. Al defender la justicia social y la libertad individual y al criticar el papel
de las autoridades jerárquicas o burocráticas (como el patriarcado o el Estado),
tiende a inclinarse al mismo tiempo hacia el eje “libertario”.
En cuanto
al eje económico izquierda-derecha, no se puede llegar a una conclusión tajante
dado el amplio abanico de posturas actuales en la familia ecologista. Si se admite que el
ecologismo en Europa puede variar desde el ecoliberalismo hacia el ecosocialismo (8), se
podría avanzar que tiende a rechazar al mismo tiempo las tesis neoliberales y el marxismo
ortodoxo hacia la búsqueda de una deseada tercera vía. Según los sectores,
ésta pasa por la apuesta por el decrecimiento (9), la bioeconomía (10) o por la
economía solidaria y social que escapa tanto a la lógica del mercado como a la
lógica pública-estatal (11), lo que lleva a considerar a menudo la economía
ecológica como un objeto difícil de identificar para los economistas.
3. Ecología política y (eco)socialismoCon la fuerte
influencia en España del ecosocialismo tanto en la teoría como en la
práctica, la ecología política parece asemejarse bastante a un encuentro de
suma positiva entre dos mundos de trayectoria social e histórica a priori distinta. Sin
embargo, visto el rechazo frontal de una parte del movimiento verde europeo -y en particular en
proveniencia de Europa del Este (12)- a cualquier forma de socialismo, hace falta que estudiemos
un poco más a fondo las relaciones teóricas que mantienen ambas
ideologías.
Por supuesto, como le recuerda Andrew Dobson, la cuestión de
si el socialismo y la ecología política son o no compatibles depende de una
pregunta preliminar: “¿de qué clase de socialismo estamos hablando?”
(13). Tanto la ecología política como el ecosocialismo repudian claramente el
marxismo-leninismo y el estalinismo y se inspiran en filosofías comunes como el socialismo
descentralizador, no burocrático, no autoritario y no productivista, el socialismo
utópico y las corrientes anarquistas y libertarias. A pesar de estas afinidades,
pensadores de la Ecología política como Alain Lipietz o André Gorz,
provenientes del marxismo crítico, han protagonizado una ruptura simbólica con la
denominación y orientación (eco)socialista. En un polémico libro, Gorz
plasma su “Adiós al proletariado” (14) mientras que Lipietz teoriza la
evolución de “lo rojo a lo verde” (15).
Por un lado, la
ecología política plantea la cuestión del sentido de la producción.
Lo que nos lleva a preguntarnos si la oposición capital-trabajo sigue todavía
determinante. De hecho, más allá del reparto equitativo entre capital y trabajo y
de la colectivización de los medios de producción, es crucial la cuestión de
la orientación de la producción. La verdadera pregunta es por lo tanto: ¿por
qué, para qué y cómo producimos? Por otro lado, la ecología
política critica de manera aguda la dialéctica y oposición clásica
entre cultura y naturaleza. Frente a esta visión cientificista y determinista del
progreso, propone una “nueva alianza” (16) entre seres humanos y naturaleza donde las
sociedades humanas no viven fuera de los ecosistemas sino que pertenecen al mundo natural con el
cual mantienen una relación viva, retroactiva y dinámica.
Otras
cuestiones tambalean las raíces del marxismo. El concepto del “valor trabajo”
en el post-fordismo (17), la era de la información y la economía del conocimiento o
la realidad de la lucha de clases frente a los “movimientos sociales” o
“multitudes” nos tienen que animar a seguir reflexionando sobre los nuevos tiempos y
la posibilidad de emanciparse de teorías elaboradas en el siglo XIX. Sin renunciar a
herramientas y aportes de calidad de la teoría marxista, recordemos que según el
propio Marx nuestro modo de interpretación debe adaptarse al mundo social
contemporáneo y, por lo tanto, debe cambiar con la historia (18).
A nuestro
entender, la ecología política toma en cuenta esta nueva realidad y se convierte
así en la nueva esperanza para el siglo XXI. Por estas razones, como lo recuerda Alain
Lipietz, parece más correcto utilizar el término “ecología
política” (o “ecologismo”) para referirse a la complejidad del mundo y a
las nuevas fuerzas transformadoras. Es decir: asumir sin ningún complejo ser un
ecologista.
Notas:
(1)
Desde un punto de vista más teórico,
diríamos entre “trabajo” y “capital”.(2)
“El
Manifiesto por una internacional ecosocialista” se puede encontrar en la dirección
siguiente: http://www.una.ac.cr/ambi/Ambien-Tico/102/ecosocialista.htm (3)
En
2006, los Verdes checos decidieron entrar en un gobierno de centro-derecha.(4)
Ver
por ejemplo el debate acerca de la Constitución europea en los partidos verdes europeos y
el apoyo de las grandes organizaciones ecologistas a la propuesta medioambiental de la
Constitución europea más allá de las cuestiones económicas.(5)
http://www.politicalcompass.org/analysis2 (6)
Se podría realizar
un ejercicio similar con “los partidos de izquierda” en el mundo (PRD en
México, Frente Sandinista en Nicaragua, etc.). Más allá de los discursos y
etiquetas, esto puede dar un resultado sorprendente. La Izquierda, más que un concepto
bien definido hoy en día: un sentimiento del imaginario colectivo(7)
En
estos tiempos de construcción europea, haría falta seguramente reflexionar sobre un
cuarto eje - que aquí no trataremos- acerca de la superación o no del
Estado-nación (federalismo/soberanía).(8)
Según las
corrientes presentes en el partido verde europeo.(9)
Serge Latouche, “Por
una sociedad de decrecimiento”, en Le Monde Diplomatique, Noviembre 2003.(10)
René Passet. “Principios de Bioeconomía”, Economía y
Naturaleza 5. Fundación Argentaria-Visor Distribuciones, 1996(11)
Alain
Lipietz, “Qu’est-ce que l’économie sociale et solidaire ?”,
disponible en: http://lipietz.net/spip.php?article950 (12)
Ver la actuación
de los verdes checos a favor de la ilegalización de los símbolos comunistas y su
fuerte compromiso en los movimientos de los derechos humanos que tanto sufrieron del
régimen soviético.(13)
Andrew Dobson, “Pensamiento
político verde, una nueva ideología para el siglo XXI”, Ediciones
Paidós Ibérica, 1ª edición 1997(14)
André Gorz,
“Adiós al proletariado”, 1980(15)
Alain Lipietz, “Du
rouge au vert. Portrait d’Alain Lipietz par Alain Lipietz”, EcoRev, mayo de
2006(16)
Ilya Prigogine e Isabelle Stengers, “La Nueva alianza”,
Alianza, Madrid, 1983(17)
Así se llama al sistema de producción que
caracteriza nuestra época. Se llama así en referencia al fordismo, modo de
producción en cadena dominante en el siglo XX.(18)
Karl Marx, Grundrisse,
trad. Martín Nicolaus, Vintage, Nueva York, 1973