Tal y como explica, la lógica de sumar y restar horas se basa en acercar la jornada laboral (de mañanas) al amanecer. Algunos fallos de bulto de esto son que el gasto en luz que en teoría se ahorran las oficinas se traslada al hogar (por la tarde), además de estar hablando de un ahorro menor del 0,5% según Red Eléctrica (las actividades de mayor consumo eléctrico no dependen de las horas de luz). Todo ello, consecuencia de estar en activo (y trabajando más de la mitad) un número fijo de horas mientras el número de horas de luz cambia gradualmente durante el año. Aquí topamos con el problema: mientras nuestros bioritmos diarios siguen usando el Sol como referencia -un sistema progresivo, sin desfases ni saltos-, es el dictado del reloj quien rige la jornada laboral, un bloque inamovible al que hay que ajustar el día (ojo, y no al revés). Párate un momento y piensa los conceptos que nos hacen creer cierta esa última frase.
El trabajo en una sociedad verde: ¿qué merece la pena en la vida?
Escrito por Alexandre Rond, miembro del comité de redacción de Ecopolitica
Publicado en Ecosprinter - La revista de la Federación Europea de Jóvenes Verdes
El circulo «producción → trabajo → consumo» nos sirve para explicar de manera simple cómo se organiza el núcleo de las sociedades modernas. Brevemente, la producción de bienes y servicios necesita fuerza de trabajo. Los empleos ayudan a ganar dinero. Y ese dinero se utiliza en [hiper]consumir los bienes creando la demanda de que sean producidos. El círculo se cierra y la historia ya la conocemos: hemos llegado a un punto en el que producimos y consumimos demasiado (agotando los recursos terrestres y contaminando de manera masiva).
El decrecimiento: ¿una oportunidad para la ecología política?
Intervención de Florent Marcellesi, coordinador de EcoPolítica en el encuentro de primavera del CiMA (Científicos por el Medio Ambiente), 17/05/2010, Pamplona/Iruña
II Conferencia sobre Decrecimiento, un espacio para las alternativas
Por Alexandre Rond, miembro del comité de redacción de EcoPolítica.
La «II Conferencia Internacional sobre Decrecimiento económico para la sostenibilidad ecológica y la equidad social» se celebró en la Universidad de Barcelona (UB) a finales de Marzo. Con más de 300 asistentes registrados, 80 pósteres para ilustrar ponencias e investigaciones y hasta 50 presentaciones orales el encuentro resultó un éxito de participación y el cumplimiento del deseo expresado en París, dos años antes, de que la I Conferencia fuese «un punto de partida y no un evento puntual».
por Jóvenes Verdes, Ponencia aprobada en la V huerta de la asociación juvenil ecologista del 6 al 8 de diciembre de 2009 en Málaga.
El Progreso, concepto vacío y ambiguo, ha sido la razón debajo de la organización social desde la revolución industrial. El Desarrollo, como expresión de Progreso, concretado en el crecimiento material y económico, supuso la cristalización de una apuesta por dominar completamente la naturaleza, traspasando cuantos límites sean necesarios. Las sociedades modernas se han valido de la Técnica con el objetivo de poder más, tener más y en última instancia, ser capaces de vivir mejor.
Sin embargo, en contra de lo esperable, el planeta sufre desde hace años una crisis sin precedentes y que tiene y tendrá consecuencias graves e irreparables sobre sus habitantes. Los recursos son finitos y, frente a los avances, los problemas ocasionados por el Desarrollo son prácticamente irresolubles. Entre tanto, seguimos tomando al Progreso como ideología incuestionable y guía de todos nuestros actos, a la vez que nos sumimos más profundamente en un sistema técnico que ha modificado todas las condiciones de vida y que poco a poco escapa a nuestro control, junto con sus consecuencias (positivas y negativas).